Revista Innovación Estética. Volumen 6, Número 9, 2025
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Discusión
La problemática presentada en este
estudio, referida a las bajas tasas de
aplicación efectiva de las
intervenciones preventivas contra las
úlceras por presión (UPP) en un
hospital público de Ecuador, se alinea
con las evidencias y conclusiones de la
literatura científica. Específicamente,
las barreras estructurales, como la
sobrecarga laboral, la escasez de
insumos y la falta de formación
continua, son obstáculos recurrentes
que dificultan la implementación de
prácticas basadas en la evidencia, tal
como señalan Salas et al. (2021) y
Jiménez y Barrera (2020).
La escasa formación continua
reportada en el estudio refuerza lo que
plantea Hernández et al. (2021),
quienes destacan que la evaluación
adecuada del riesgo de úlceras
mediante herramientas como la escala
de Braden, junto con el conocimiento
actualizado del personal, son
fundamentales para la prevención
efectiva. Sin embargo, en la realidad
del estudio, se evidencia que esta
formación está ausente o insuficiente,
situación que favorece una práctica
basada más en la experiencia empírica
que en evidencia sólida, como también
afirma Jiménez y Barrera (2020). Por
tanto, existe una brecha entre el
conocimiento teórico y la práctica
clínica, aspecto que limita la correcta
aplicación de los cuidados preventivos.
Por otra parte, la evidencia científica
respalda la efectividad de
intervenciones como la rotación
postural cada dos horas y el uso de
dispositivos especializados, siendo
estos recursos esenciales para reducir
la incidencia de UPP (Rodríguez et al.,
2020; Delgado y Cano, 2022). Sin
embargo, en la realidad del hospital
estudiado, estas prácticas no siempre
se llevan a cabo de manera sistemática
debido a la sobrecarga laboral y a la
falta de recursos, confirmando las
barreras institucionales señaladas en la
literatura. La percepción de los
enfermeros sobre estas prácticas como
efectivas, a pesar de las limitaciones,
coincide con las conclusiones de las
investigaciones, lo cual sugiere que la
base teórica y el conocimiento están
presentes, pero su aplicación efectiva
requiere también condiciones
estructurales apropiadas.
Finalmente, la falta de auditorías
clínicas sistemáticas y de
implementación de protocolos
rigurosos, mencionada por Paredes
(2021) y en los resultados del estudio,
es una debilidad que impide la
evaluación continua y la mejora de las
prácticas preventivas. La gestión
hospitalaria y el fortalecimiento del rol
del personal de enfermería, a través de
programas de capacitación y recursos
adecuados, son elementos
indispensables para cerrar la brecha
entre el conocimiento y la práctica
efectiva, alineándose con las
recomendaciones de Hernández et al.
(2021) y Rodríguez et al. (2020).
Al comparar estos hallazgos con el
estado del arte, se confirma la validez
de muchas intervenciones aplicadas,
como la rotación postural y el uso de
escalas de valoración, coincidiendo
con Rodríguez et al. (2020) y